Un microcrédito de 300 euros a devolver en 30 días te cuesta hoy, de media, 103 euros. Más de un tercio del capital solo en intereses y comisiones. Dentro de unos meses, ese mismo préstamo no podrá costarte más de 40 euros. No es la promesa de una comparativa cualquiera: es lo que fija, cifra a cifra, el anteproyecto de ley que el Consejo de Ministros aprobó el 7 de enero de 2026 para poner coto a los intereses de microcréditos, tarjetas revolving y préstamos rápidos online.
El crédito al consumo en España cerró 2025 con una cifra récord: 114.000 millones de euros vivos. Los microcréditos apenas representan el 0,5% de ese volumen, pero concentran el 10% de las operaciones que se firman cada año, y se ceban sobre todo con los hogares de renta más baja. Ese desequilibrio —poco dinero prestado, muchísimas operaciones, coste desproporcionado— es la razón por la que el Gobierno ha decidido regular de golpe microcréditos, revolving y préstamos rápidos bajo una misma ley.
Tabla de contenidos
- 1 Qué ha aprobado realmente el Gobierno (y qué sigue siendo un proyecto)
- 2 El 22% que ya aprieta, aunque la ley definitiva no haya llegado
- 3 Antes y después: lo que cambia para un microcrédito real
- 4 Los tramos definitivos: el margen que tendrá cada préstamo sobre el tipo medio
- 5 Quién podrá prestarte dinero a partir de ahora
- 6 Si ya tienes un crédito caro: qué hacer mientras la ley termina de aterrizar
Qué ha aprobado realmente el Gobierno (y qué sigue siendo un proyecto)
Aquí conviene no confundirse, porque varios medios han dado por hecho algo que todavía no es del todo cierto. Lo que existe hoy es un anteproyecto de ley de contratos de crédito al consumo, aprobado por el Consejo de Ministros el 7 de enero de 2026 y sometido a audiencia pública hasta el 30 de enero. Transpone dos directivas europeas —la de crédito al consumo y la de servicios financieros a distancia— y todavía debe completar su trámite parlamentario antes de publicarse en el BOE como ley definitiva.
El plazo para trasponer la directiva europea venció el 20 de noviembre de 2025, así que España ya llega tarde. Según el calendario que maneja el Banco de España, la aplicación plena de la norma está prevista para el 20 de noviembre de 2026. Hasta entonces, conviven dos realidades: una ley todavía en tramitación y un límite transitorio que, en la práctica, ya está condicionando lo que cobran los prestamistas.
El 22% que ya aprieta, aunque la ley definitiva no haya llegado
El anteproyecto fija, mientras no esté operativo el sistema definitivo por tramos, un tope máximo transitorio del 22% TAE. Ese límite se aplica a las nuevas operaciones que se firmen tras la entrada en vigor de la norma, pero también —y esto es lo que más está moviendo el mercado— a la liquidación de tarjetas revolving ya contratadas. Dicho de otro modo: no protege solo a quien firme un contrato nuevo, también condiciona lo que puedes seguir pagando por una tarjeta que ya tenías.
El Consejo General de la Abogacía Española ya ha detectado el efecto: una de cada cuatro tarjetas revolving ha bajado sus precios desde que se conoce este límite. Ojo con esto, porque no es un cambio simbólico: durante años, las revolving se comercializaron con TAE del 20%, el 25% o incluso más del 30%, y muchos titulares nunca llegaron a entender que ese tipo tan alto convertía cada cuota en un pago que apenas tocaba el capital pendiente —el llamado «efecto bola de nieve» que el propio Banco de España ha señalado en sus informes de educación financiera.
Hazlo con tu propia tarjeta: si arrastras 2.000€ de saldo en una revolving al 26% TAE, pagas al año unos 520€ solo en intereses, sin que el capital baje apenas si tu cuota es reducida. Con el mismo saldo al 22%, la factura anual baja a 440€. No parece una diferencia enorme sobre el papel, pero multiplicada por los años que muchas de estas tarjetas llevan abiertas —a veces una década o más— la diferencia acumulada sí lo es, y explica por qué el sector se está moviendo antes incluso de que la ley esté cerrada del todo.
Este techo legal del 22% no sustituye a la doctrina de usura que ya aplican los tribunales. Al contrario, la refuerza. Si tienes o has tenido una tarjeta revolving con un interés notablemente superior al tipo medio de mercado en el momento de la contratación, el nuevo umbral legal se suma como argumento adicional a los criterios que el Tribunal Supremo lleva años aplicando para declarar nulos esos contratos.
Antes y después: lo que cambia para un microcrédito real
Los números convencen más que cualquier explicación. Así es como cambia, en euros, el coste de un microcrédito de importe reducido cuando la ley entre en pleno vigor:
| Concepto | Situación actual | Con la ley en vigor |
|---|---|---|
| Microcrédito de 300€ a 30 días | Coste medio de 103€ | Máximo 40€ (o 20€ si se devuelve a los 30 días) |
| Interés mensual | Sin tope legal específico | Máximo 4% al mes |
| Comisión de apertura | Variable, sin límite claro | Máximo el 5% o 30€, lo que sea menor |
| Plazo mínimo de devolución | A veces 15 o 20 días | Mínimo 3 cuotas mensuales |
| Coste total máximo | Sin techo comparativo | No puede superar el de un préstamo a 12 meses en el régimen general |
El ahorro en el ejemplo del microcrédito de 300 euros supera el 60%. Y no es un caso aislado: es literalmente el ejemplo que el propio Ministerio de Economía usa para explicar la norma. La comisión de apertura limitada al 5% (o 30€) y la exigencia de un plazo mínimo de tres cuotas eliminan de raíz el modelo de negocio que hacía rentable prestar 300€ a devolver en dos semanas con un coste equivalente a una TAE de varios miles por ciento.
Los tramos definitivos: el margen que tendrá cada préstamo sobre el tipo medio
El límite del 22% es solo el parche mientras se activa el sistema definitivo. Una vez en marcha, el Banco de España publicará cada trimestre el tipo medio del crédito al consumo, y sobre ese tipo medio se sumará un margen que varía según el importe:
Hasta 1.500 euros, el margen es de 15 puntos porcentuales sobre el tipo medio. Entre 1.500 y 6.000 euros, el margen baja a 10 puntos. Por encima de 6.000 euros, el margen se reduce a 8 puntos, con matices según el plazo de devolución. Cuanto más pequeño el préstamo, más margen se permite —porque el coste fijo de gestionar un crédito pequeño pesa más—, pero el techo deja de ser una cifra fija e inamovible como el 22% actual: se moverá con el mercado, trimestre a trimestre.
Traducido a números con los tipos medios actuales, distintos despachos especializados en la norma estiman que el tramo hasta 1.500€ se movería en el entorno del 15-18% TAE máximo, el de 1.500 a 6.000€ rondaría el 10-13%, y el de más de 6.000€ se quedaría cerca del 8-11%. Son estimaciones sobre un tipo medio que todavía puede cambiar antes de que el Banco de España publique la primera actualización trimestral oficial, así que conviene tratarlas como orientativas, no como cifras cerradas. Lo que sí es seguro es la dirección: cuanto mayor el importe y más largo el plazo, más se aproxima el límite legal a los tipos que hoy ya ofrece la banca tradicional para préstamos personales, dejando cada vez menos margen a los operadores que basaban su negocio en tipos de varias cifras.
Quién podrá prestarte dinero a partir de ahora
La otra pata de la reforma tiene menos titulares pero puede que más impacto a medio plazo: solo entidades autorizadas y supervisadas por el Banco de España podrán conceder crédito al consumo. Se crean dos figuras nuevas para dar entrada a operadores que hoy funcionan en una zona gris: los Establecimientos Financieros de Crédito de Ámbito Limitado (EFCAL), con un régimen simplificado, y los prestamistas de alto coste autorizados, cuya actividad queda limitada específicamente a créditos de bajo importe y coste elevado.
La clave para cualquier consumidor: los contratos firmados con un prestamista sin autorización serán nulos de pleno derecho. Además, antes de conceder un crédito de alto coste, el prestamista deberá consultar obligatoriamente el historial crediticio del solicitante, y tendrá que entregar información reforzada con al menos 24 horas de antelación a la firma. En publicidad, queda prohibido destacar la rapidez o la facilidad de acceso al dinero por encima del coste real del producto —así que es probable que veas cambiar el tono de los anuncios de créditos rápidos sin papeleos en los próximos meses.
Si ya tienes un crédito caro: qué hacer mientras la ley termina de aterrizar
Sin rodeos: si tienes una tarjeta revolving o un préstamo rápido con una TAE que hoy te parece desorbitada, no esperes a noviembre para revisarlo. La vía de reclamación por usura ya existe, es independiente de este anteproyecto y no prescribe aunque hayas terminado de pagar la deuda. Compara la TAE de tu contrato con la media de mercado del momento en que lo firmaste; si la diferencia es notable, hay base legal para pedir la nulidad y recuperar lo pagado de más, quedándote solo con la obligación de devolver el capital.
Tres cosas concretas que puedes hacer esta misma semana, sin esperar a que la ley se cierre: localiza el contrato original de tu tarjeta o préstamo y busca la TAE que figura en las condiciones (no la cuota mensual, que es lo que suele destacarse en letra grande); calcula cuánto llevas pagado hasta ahora y cuánto de ese importe corresponde a capital frente a intereses; y, si el número te sorprende, pide un estudio gratuito a un despacho especializado en usura antes de firmar cualquier refinanciación que la propia entidad te ofrezca, porque a veces esa «solución» solo esconde una tarjeta nueva con condiciones parecidas.
Si necesitas financiar un gasto puntual mientras tanto, antes de recurrir a una tarjeta revolving haz la cuenta completa: en nuestra comparativa de cómo financiar un gasto sin caer en el revolving verás que casi siempre hay una alternativa más barata. Y si tu perfil no encaja en la banca tradicional —sin nómina fija, por ejemplo— existen opciones reguladas antes de acudir a un prestamista sin supervisión: repasa qué piden realmente los préstamos para quienes no tienen ingresos estables antes de firmar cualquier cosa por urgencia.
Un aviso que casi nadie hace: limitar los intereses no resuelve por qué tanta gente necesita 300 euros a final de mes. El riesgo real de esta reforma —y lo reconocen incluso los juristas que la aplauden— es que los hogares más vulnerables, sin acceso a crédito regulado y con menos opciones cuanto más se aprieta el mercado formal, acaben recurriendo a préstamos entre particulares fuera de cualquier supervisión. La ley ataca el síntoma; la precariedad y la falta de educación financiera, que son la causa, seguirán ahí en noviembre de 2026, con o sin límite del 22%.



