Los fondos monetarios se venden a menudo como la alternativa «inteligente» a la cuenta remunerada. Y sin embargo, con los tipos que pagan ahora algunas cuentas para nuevos clientes, en muchos casos siguen perdiendo la comparación directa a un año. La ventaja fiscal que tanto se repite existe, pero no siempre compensa un tipo de partida más bajo.
Tabla de contenidos
- 1 Por qué de repente todo el mundo habla de fondos monetarios
- 2 Los tres tipos de interés que compiten hoy por tu dinero
- 3 Cómo se compra realmente un fondo monetario (y qué te cobran por ello)
- 4 La cuenta que nadie te hace: 20.000 € a 12 meses, neto de verdad
- 5 La letra pequeña: los tipos promocionales caducan
- 6 Cuándo el fondo monetario sí se lleva la partida
- 7 Y si lo que tienes es una hipoteca de por medio
Por qué de repente todo el mundo habla de fondos monetarios
Un fondo monetario invierte en deuda pública y privada a muy corto plazo (letras del Tesoro, pagarés, depósitos) y su rentabilidad tiende a seguir el tipo de interés del Banco Central Europeo, que el 16 de septiembre de 2026 subió la facilidad de depósito al 2,50 %. Es una de las formas más conservadoras de invertir, y precisamente por eso ha ganado adeptos entre quien busca aparcar dinero con poca volatilidad, aunque no tiene rentabilidad garantizada.
La razón por la que se habla tanto de ellos no es tanto la rentabilidad —que, descontadas las comisiones, suele quedar algo por debajo del tipo del BCE— sino la fiscalidad: a diferencia de una cuenta remunerada, donde el banco retiene el 19 % de los intereses cada vez que te los abona, un fondo no tributa mientras no reembolses. Puedes incluso traspasar tu dinero de un fondo a otro sin pasar por Hacienda en ese momento. Ese diferimiento suena a ventaja automática, pero como vas a ver en la cuenta de abajo, el tipo de partida importa más de lo que parece.
Los tres tipos de interés que compiten hoy por tu dinero
Hay tres familias de producto peleándose por el ahorro conservador, y no rinden lo mismo:
Las cuentas remuneradas son las más llamativas: Trade Republic paga un 3,04 % TAE a nuevos clientes hasta 50.000 € de saldo y un 2,53 % TAE por encima de esa cifra (y a los clientes que ya lo eran), y B100 paga un 2,75 % TAE en su Cuenta Save a nuevos clientes, garantizado hasta el 31 de diciembre de 2026 (dato comprobado en su web el 07/10/2026). Las condiciones de estas cuentas cambian a menudo, así que conviene comprobarlas el día que vayas a contratar.
Las letras del Tesoro han subido con los tipos: en la subasta del 6 de octubre de 2026, las de 12 meses se adjudicaron a un tipo medio del 2,999 % (marginal 3,026 %), según el Tesoro Público. No tienen retención en origen, pero sí tributan en la declaración.
Y los fondos monetarios, el tercero en discordia, tienden a moverse cerca del tipo de depósito del BCE menos su comisión de gestión. Con el BCE en el 2,50 %, suelen quedar por debajo de las mejores cuentas para nuevos clientes y de las letras a 12 meses.
Cómo se compra realmente un fondo monetario (y qué te cobran por ello)
A diferencia de una cuenta remunerada, que abres directamente con el banco, un fondo monetario se contrata a través de un bróker o gestora: MyInvestor, Trade Republic (que además de la cuenta remunerada tiene su propio fondo monetario), Renta 4 o cualquier comercializadora con acceso a fondos de gestoras como Amundi, DWS o BlackRock. La comisión de gestión va descontada del valor liquidativo, así que la rentabilidad que publica el fondo ya es neta de ella; compruébala en su ficha (DFI) y mira también la inversión mínima, que varía según la plataforma.
La liquidez también difiere de una opción a otra, y esto pesa tanto como la rentabilidad si vas a necesitar el dinero en algún momento imprevisto. La cuenta remunerada es inmediata: retiras y el dinero está disponible al instante. El fondo monetario tarda unos días hábiles en liquidarse tras solicitar el reembolso. Y la letra del Tesoro, si la vendes antes de vencimiento en el mercado secundario, puede generarte una pérdida si los tipos han subido desde que la compraste, algo que no le pasa ni a la cuenta ni al fondo.
Sobre la seguridad, otro matiz que se suele pasar por alto: el dinero de una cuenta remunerada está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 € por titular y entidad. Un fondo monetario no entra en ese fondo de garantía porque no es un depósito bancario, sino patrimonio segregado a tu nombre bajo supervisión de la CNMV: si la gestora quiebra, el dinero sigue siendo tuyo y no forma parte de la masa de acreedores. Es un mecanismo distinto: protege frente a la quiebra de la gestora, pero no garantiza el valor del fondo, que puede bajar.
La cuenta que nadie te hace: 20.000 € a 12 meses, neto de verdad
Vamos a los números, porque es donde se nota la diferencia. Supongamos que tienes 20.000 € para aparcar durante un año y tu único rendimiento del capital mobiliario del ejercicio es precisamente este, así que tributas al 19% (el primer tramo de la base del ahorro, hasta 6.000 €).
Con la cuenta remunerada de Trade Republic al 3,04 % TAE (nuevos clientes): 608 € brutos al año. La entidad retiene el 19 % en cada abono, así que netos te quedan 492,48 €.
Con una letra del Tesoro a 12 meses al 2,999 % (tipo medio de octubre de 2026): unos 600 € de rendimiento. Aquí cobras el importe íntegro al vencimiento, sin retención, pero luego lo declaras y pagas unos 114 € en la campaña de la renta del año siguiente. Neto real: unos 486 €, con varios meses de margen antes de pagar.
Con un fondo monetario que rinda un 2,25 % neto de comisiones (supuesto orientativo, no la rentabilidad de un fondo concreto): 450 € de ganancia. Mientras no reembolses, no pagas nada, pero si a los 12 meses necesitas el dinero y reembolsas, Hacienda se lleva el 19 % de la ganancia: 85,50 €. Neto real: 364,50 €.
Para este importe y este plazo, la cuenta remunerada para nuevos clientes y la letra a 12 meses quedan casi empatadas, y ambas superan al fondo monetario en unos 120-130 €. La ventaja fiscal del fondo existe, pero un tipo de partida más bajo pesa más que el ahorro en retenciones a un año.
La letra pequeña: los tipos promocionales caducan
Hay un matiz importante: casi ninguna cuenta remunerada garantiza su tipo de forma indefinida. La Cuenta Save de B100 (2,75 % TAE para nuevos clientes) está garantizada hasta el 31 de diciembre de 2026. El 3,04 % de Trade Republic es solo para nuevos clientes: quien ya lo era cobra el 2,53 % salvo promociones puntuales, y la entidad puede cambiar su remuneración, así que no hay garantía de que la oferta actual siga igual dentro de seis meses.
El fondo monetario, en cambio, no tiene fecha de caducidad de campaña: su rentabilidad sube o baja con el tipo del BCE, pero no depende de que un banco decida dejar de subvencionar una promoción de captación de clientes. Es una diferencia real, aunque no compense si tu horizonte es de doce meses o menos.
Cuándo el fondo monetario sí se lleva la partida
Hay al menos tres perfiles donde la cuenta cambia de bando:
Si manejas un patrimonio superior a 50.000 €, la cuenta de Trade Republic baja al 2,53 % TAE en el tramo que supera ese umbral, mucho más cerca de lo que puede rendir un fondo monetario. Ahí el diferimiento fiscal empieza a pesar más. Lo mismo ocurre si ya eras cliente y no tienes acceso al tipo de bienvenida.
Si tu horizonte no es de un año sino de tres, cuatro o cinco, el efecto bola de nieve del fondo monetario —reinvertir el 100% del rendimiento sin que Hacienda se lleve nada por el camino hasta el reembolso final— puede compensar parte de la diferencia de tipo de partida frente a las cuentas remuneradas.
Y si ya tienes otras inversiones en fondos indexados y quieres mantener toda tu cartera dentro del mismo paraguas fiscal para poder compensar pérdidas y ganancias entre fondos sin tributar en cada movimiento, el fondo monetario encaja mejor como aparcamiento temporal de liquidez que una cuenta bancaria aparte.
Hagamos la cuenta con un patrimonio de 80.000 € como nuevo cliente de Trade Republic. Los primeros 50.000 € rinden al 3,04 % (1.520 € brutos) y los 30.000 € restantes al 2,53 % (759 € brutos): total, 2.279 € brutos, con retención del 19 % en cada abono, así que el neto ronda los 1.846 €. En un fondo monetario al 2,25 % neto de comisiones (mismo supuesto) sobre los 80.000 €: 1.800 €, y si no reembolsas en el año, esa ganancia sigue generando rendimiento sin que Hacienda se haya llevado nada todavía. Con diferencias de tipo tan pequeñas, a varios años el diferimiento fiscal puede inclinar la balanza hacia el fondo, sobre todo en la parte del patrimonio que supera los 50.000 €.
Y si lo que tienes es una hipoteca de por medio
Antes de mover 20.000 € a cualquiera de estas tres opciones, merece la pena hacer un descarte previo: si arrastras una hipoteca cara, es posible que amortizar capital compense más que invertir ese dinero en ninguno de los tres productos de este artículo, sea cual sea su rentabilidad. El cálculo cambia radicalmente según el tipo de tu hipoteca, así que no des por hecho que ahorrar es siempre mejor opción que reducir deuda.
Dicho esto, si ya tienes cubierta esa comparación y solo te queda decidir dónde aparcar el remanente: para menos de 50.000 € y un horizonte de hasta un año, una buena cuenta remunerada o una letra a 12 meses suelen ganar en neto real. El fondo monetario empieza a ganar la partida cuando el patrimonio crece o el plazo se alarga, no antes.

