Los fondos monetarios se están vendiendo este verano como la alternativa «inteligente» a la cuenta remunerada, la que usan los que saben de esto. Y sin embargo, con las promociones de banca digital que hay ahora mismo sobre la mesa, en la mayoría de los casos siguen perdiendo la comparación directa. La ventaja fiscal que tanto se repite existe, sí, pero no siempre compensa el tipo de interés más bajo del que parte el fondo.
Tabla de contenidos
- 1 Por qué de repente todo el mundo habla de fondos monetarios
- 2 Los tres tipos de interés que compiten hoy por tu dinero
- 3 Cómo se compra realmente un fondo monetario (y qué te cobran por ello)
- 4 La cuenta que nadie te hace: 20.000 € a 12 meses, neto de verdad
- 5 La letra pequeña que caduca en septiembre
- 6 Cuándo el fondo monetario sí se lleva la partida
- 7 Y si lo que tienes es una hipoteca de por medio
Por qué de repente todo el mundo habla de fondos monetarios
Un fondo monetario invierte en deuda pública y privada a muy corto plazo (letras del Tesoro, pagarés, depósitos interbancarios) y replica de forma bastante fiel el tipo de interés oficial del Banco Central Europeo, que desde la reunión del 23 de julio de 2026 se mantiene en el 2,25% para la facilidad de depósito. No hay sorpresas de rentabilidad ni apuestas direccionales: es la forma más aburrida posible de invertir, y precisamente por eso ha ganado adeptos entre quien busca aparcar dinero sin sobresaltos.
La razón por la que ahora se habla tanto de ellos no es la rentabilidad —de hecho ronda el 1,9%-2,1% a doce meses, según los datos de Finect de mayo de 2026— sino la fiscalidad: a diferencia de una cuenta remunerada, donde el banco retiene el 19% de los intereses cada vez que te los abona, un fondo monetario no tributa mientras no reembolses. Puedes incluso traspasar tu dinero de un fondo monetario a otro fondo sin pasar por Hacienda en ese momento. Ese diferimiento suena a ventaja automática, pero como vas a ver en la cuenta de abajo, el tipo de partida importa más de lo que parece.
Los tres tipos de interés que compiten hoy por tu dinero
Ahora mismo, en pleno agosto, hay tres familias de producto peleándose por el ahorro conservador, y ojo, porque no rinden ni de lejos lo mismo:
Las cuentas remuneradas son las que más gritan: Revolut ofrece 3,51% TAE en su promoción para cuentas abiertas entre el 16 de junio y el 16 de agosto de 2026 (vigente hasta el 16 de octubre), Trade Republic mantiene un 3,04% TAE sin vinculación ni permanencia hasta 50.000 € de saldo —a partir de ahí baja a 2,25%— y bunq remunera al 3,01% TAE con abono semanal. Bankinter, B100 y Openbank rondan el 2,5% TAE, aunque con promociones que caducan entre septiembre y octubre.
Las letras del Tesoro se mueven en un rango más discreto: entre el 2,00% y el 2,60% según el plazo, con las de 12 meses rondando el 2,60% en las últimas subastas. No tienen retención en origen, pero sí tributan en la declaración.
Y los fondos monetarios, el tercero en discordia, se quedan en el 1,9%-2,1% anual, prácticamente calcados al tipo de depósito del BCE. Es la opción con menor rentabilidad bruta de las tres, y esa es la parte que casi nunca se cuenta con números reales.
Cómo se compra realmente un fondo monetario (y qué te cobran por ello)
A diferencia de una cuenta remunerada, que abres directamente con el banco, un fondo monetario se contrata a través de un bróker o gestora: MyInvestor, Trade Republic (que además de la cuenta remunerada tiene su propio fondo monetario), Renta 4 o cualquier comercializadora con acceso a fondos de gestoras como Amundi, DWS o BlackRock. La comisión de gestión suele moverse entre el 0,15% y el 0,40% anual, ya descontada del dato de rentabilidad que te enseñan las comparativas, así que no hay letra pequeña oculta ahí. El mínimo de entrada, en la mayoría de plataformas, es de 1 € o 10 €, nada que ver con las suscripciones de 500 € o 1.000 € que exigían hace unos años.
La liquidez también difiere de una opción a otra, y esto pesa tanto como la rentabilidad si vas a necesitar el dinero en algún momento imprevisto. La cuenta remunerada es inmediata: retiras y el dinero está disponible al instante. El fondo monetario tarda entre uno y tres días hábiles en liquidarse tras solicitar el reembolso. Y la letra del Tesoro, si la vendes antes de vencimiento en el mercado secundario, puede generarte una pérdida si los tipos han subido desde que la compraste, algo que no le pasa ni a la cuenta ni al fondo.
Sobre la seguridad, otro matiz que se suele pasar por alto: el dinero de una cuenta remunerada está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 € por titular y entidad. Un fondo monetario no entra en ese fondo de garantía porque no es un depósito bancario, sino patrimonio segregado a tu nombre bajo supervisión de la CNMV: si la gestora quiebra, el dinero sigue siendo tuyo y no forma parte de la masa de acreedores. Distinto mecanismo, protección en la práctica equivalente.
La cuenta que nadie te hace: 20.000 € a 12 meses, neto de verdad
Vamos a los números, porque es donde se nota la diferencia. Supongamos que tienes 20.000 € para aparcar durante un año y tu único rendimiento del capital mobiliario del ejercicio es precisamente este, así que tributas al 19% (el primer tramo de la base del ahorro, hasta 6.000 €).
Con la cuenta remunerada de Trade Republic al 3,04% TAE: 608 € brutos al año. El banco te retiene el 19% en cada abono, así que ves entrar en tu cuenta 492,48 € netos, sin esperar a la declaración ni sorpresas posteriores.
Con una letra del Tesoro a 12 meses al 2,60%: 520 € brutos. Aquí cobras el importe íntegro al vencimiento, sin retención, pero luego declaras esos 520 € y pagas 98,80 € en la campaña de la renta del año siguiente. Neto real: 421,20 €, aunque con varios meses de margen antes de pagar.
Con un fondo monetario al 2,0%: 400 € brutos. Mientras no reembolses, no pagas nada —ese es el atractivo que venden— pero si a los 12 meses necesitas el dinero y reembolsas, Hacienda se lleva el 19% de la ganancia acumulada: 76 €. Neto real: 324 €.
Sin rodeos: para este importe y este plazo, la cuenta remunerada gana por casi 170 € frente al fondo monetario, y eso que es la opción que peor fama tiene entre quien solo mira la fiscalidad. La ventaja fiscal del fondo existe, pero un tipo de partida un punto porcentual más bajo pesa más que el ahorro en retenciones a este plazo y con este capital.
La letra pequeña que caduca en septiembre
Hay un matiz que los comparadores genéricos rara vez explican con fechas: casi ninguna de estas cuentas remuneradas mantiene su tipo actual de forma indefinida. La promoción de Bankinter al 2,5% TAE en su Cuenta Digital termina el 14 de septiembre de 2026. La de B100 en su Cuenta Save llega hasta el 30 de septiembre. Openbank sostiene su 2,5% hasta septiembre. Y la propia Trade Republic, que hoy remunera al 3,04% sin condiciones, ya ha recortado en el pasado el saldo máximo al que aplica su tipo más alto, así que no hay garantía de que la oferta actual siga igual dentro de seis meses.
El fondo monetario, en cambio, no tiene fecha de caducidad de campaña: su rentabilidad sube o baja con el tipo del BCE, pero no depende de que un banco decida dejar de subvencionar una promoción de captación de clientes. Es una diferencia real, aunque no compense hoy en la cuenta de resultados si tu horizonte es de doce meses o menos.
Cuándo el fondo monetario sí se lleva la partida
Hay al menos tres perfiles donde la cuenta cambia de bando:
Si manejas un patrimonio superior a 50.000 €, el tipo de la mejor cuenta remunerada sin vinculación (Trade Republic) cae a 2,25% en el tramo que supera ese umbral, prácticamente igualado con el fondo monetario. Ahí el diferimiento fiscal empieza a pesar más que la diferencia de tipo.
Si tu horizonte no es de un año sino de tres, cuatro o cinco, el efecto bola de nieve del fondo monetario —reinvertir el 100% del rendimiento sin que Hacienda se lleve nada por el camino hasta el reembolso final— empieza a compensar el punto porcentual de partida que pierde frente a las cuentas remuneradas.
Y si ya tienes otras inversiones en fondos indexados y quieres mantener toda tu cartera dentro del mismo paraguas fiscal para poder compensar pérdidas y ganancias entre fondos sin tributar en cada movimiento, el fondo monetario encaja mejor como aparcamiento temporal de liquidez que una cuenta bancaria aparte.
Hagamos la cuenta con un patrimonio de 80.000 €, por encima del umbral donde Trade Republic deja de pagar 3,04%. Los primeros 50.000 € rinden al 3,04% (1.520 € brutos) y los 30.000 € restantes caen a 2,25% (675 € brutos): total, 2.195 € brutos, con retención del 19% en cada abono, así que el neto ronda los 1.778 €. En un fondo monetario al 2,0% sobre los 80.000 € completos: 1.600 € brutos, y si no reembolsas en el año, esos 1.600 € siguen generando rendimiento el año siguiente sin que Hacienda se haya llevado nada todavía. A tres años, ese efecto de reinversión sin fricción empieza a compensar la diferencia de tipo inicial, sobre todo en la parte del patrimonio que supera los 50.000 € y ya no disfruta del tipo más alto en ninguna cuenta remunerada del mercado.
Y si lo que tienes es una hipoteca de por medio
Antes de mover 20.000 € a cualquiera de estas tres opciones, merece la pena hacer un descarte previo: si arrastras una hipoteca cara, es posible que amortizar capital compense más que invertir ese dinero en ninguno de los tres productos de este artículo, sea cual sea su rentabilidad. El cálculo cambia radicalmente según el tipo de tu hipoteca, así que no des por hecho que ahorrar es siempre mejor opción que reducir deuda.
Dicho esto, si ya tienes cubierta esa comparación y solo te queda decidir dónde aparcar el remanente: para menos de 50.000 € y un horizonte de hasta un año, la cuenta remunerada sin condiciones gana casi siempre en neto real. El fondo monetario empieza a ganar la partida cuando el patrimonio crece o el plazo se alarga, no antes.



